Antes de desarrollar mi escrito, es de buena educación desearles Feliz año nuevo a mis incondicionales lectores.
Al igual que el año pasado, todo pasa y todo queda y es de buen Bloguero escribir un post para año nuevo... Que deciros de lo que me he encontrado en este año nuevo. Pues lo mismo casi que el año pasado... cientos de presentadores, explicándonos qué son los cuartos de las campanadas, y ruego que me perdonen, pero la verdad es que no he visto cosa más inútil que unos cuartos de campanadas... ¿y que me dicen de esa bola dorada que baja del reloj de la puerta del sol...?
Me sigo encontrando los mandos de los televisores envueltos en "Cel-lo" para que no se habra el compartimento de las pilas... me siguen felicitando el "ano" a través del móvil...
Resulta que en la fiesta que yo estuve, en un descuido, me ví envuelto en un gran espectáculo, ya que alguien me cogió de la cintura y por detrás y dijo gritando ¡¡¡Kooongaaa!!! y cual no fue mi sorpresa, que me hicieron cabeza de tren de una retahila de vagones borrachos levantando las patas hacia un lado y otro, esperando que el maquinista (un servidor de ustedes) dirigiera con esmero la caravana con destino desconocido... cual no fue mi sorpresa, que en esa sala, no era yo solo el único tren que a ritmo de Jalisco circulaba por terreno desconocido... me encontré de cara con otro mercancías que venía hacia mi, y digo mercancías por que el que conducía y a toda velocidad era un gordo descamisado y con gorro de vikingo y lo jodido era que no tenía intención de desviar su trayectoria.
Yo como responsable que soy habitualmente y más cuando a uno lo hacen maquinista de una Konga, quise hacer unas ráfagas para evitar la colisión, pero como Ustedes comprenderán... no tuve más remedio que hacer un giro brusco en mi trayectoria... y que les puedo contar de lo que después pasó...
... el de la ambulancia trabajo tuvo en desenganchar los vagones que aún en la camilla levantaban la pata con ritmo de rancho grande...

