La pintoresca población de Gruyères, en Suiza, más conocida por nosotros como "Gruyere" es una pequeña ciudad medieval que no debéis perderos durante la visita al país de Suiza.
De sobras es conocido o mejor dicho asociado este nombre a los magníficos quesos que en esta zona se curan gracias a la cremosa leche de las vacas suizas. Durante la visita a este lugar, y siempre que hayamos dejado el coche en el aparcamiento habilitado para ello, podremos ascender por la cuesta que nos lleva a la entrada principal de la población.
Ante nosotros y una vez dentro de la calle principal, el sonido de la fuente que preside la calle principal nos pone en antecedentes de la belleza de este lugar. Calles empedradas con encantos de madera suiza y flores por todos los rincones. Restaurantes con una seleccionada gastronomía de la zona, aunque bastante caros para mi gusto, tiendas de recuerdos hechos de forma artesanal y sin la pedantería típica del souvenir. Mil lugares para fotografiar y poder sentarse para gozar de las vistas de algo bien hecho, de una población enteramente Europea y sobre todo ordenada y limpia.

La población está presidida en la zona alta por un fastuoso castillo del siglo XIII el cual y desde su perímetro ofrece al visitante la posiblilidad de fotografíar grandes paisajes del llamado Cantón de Friburgo.

Gruyères, ofrece a sus visitantes un pequeño resumen de lo que podemos considerar la Suiza idílica que todos hemos soñado viendo nuestra cajas de lápices de colores cuando éramos niños.


