Es propio del ser humano poder pensar una y mil veces en las cosas, y sobre todo en las cosas que nos preocupan y que nos suelen dar dolor de cabeza. Es bien cierto que los pensamientos negativos engordan por sí solos y de una forma muy rápida. Yo lo defino como el efecto levadura.
Pensar tanto resulta agotador, haciendo una similitud de actitudes es como el destino de un burro en una noria, no nos lleva a ningún sitio y se convierte en una actitud de autodestrucción. Yo soy partidario de los impulsos, de las decisiones rápidas, como un pintor impresionista que pinta de una sola vez y sin pensar demasiado en las cosas.
Un óleo pintado a conciencia y con demasiado estudio, resulta aburrido, relamido y sin efecto impresión lo que significa que el fracaso está asegurado, sin embargo un óleo pintado con energía, decisión y sin pensar demasiado, solo haciendo caso de lo que uno siente en ese momento... te garantiza un buen resultado, guste o no guste, pero un buen resultado seguro. (Este comentario por lógica, tiene sus matices...)
A pesar de los posibles matices, yo voto por los impulsos vitales del momento sin preámbulos ni demasiada cocción.

