Ahora que ya se ha ido este señor que moviliza las juventudes y que ha levantado más de una pasión desenfrenada con algún que otro problema de garganta, empiezan las dudas celestiales y las preguntas interminables sobre esta jornada.
Jornada Mundial de la Juventud, que creen y aclaman a un señor que según su ideología está en desacuerdo con la violencia, con el horror de las guerras y con todo lo que incite al dolor ajeno... me pregunto yo, que coño hace el Papa saludando efusivamente a los altos cargos militares de España.
Jornada Mundial de la Juventud, que creen y adoran a un señor que según su decalogo petrificado está en desacuerdo con el poder, con la opulencia y sobre todo con la codicia... me pregunto yo, de donde coño saca tanta pasta para tanto lujo como exhibe.
Realmente, nunca me han convencido este tipo de actos de muestreo, de seguridad privada y de riquezas doradas, por el contrario, tengo que decir que si me convencen las personas que tras una ideología dedican su vida a labores mucho más dignas como el cuidado de enfermos y toda la gama de sacrificios y miserias humanas que de sobras conocemos...
Solo me queda decir... Vaya usted con Dios Señor de la opulencia

