Recuerdos inolvidables de una infancia un tanto peculiar, llena de anécdotas y mil propósitos, de los cuales algunos se han cumplido, otros quedaron abandonados en una cuneta ficticia. En ocasiones vivencias muy duras y llenas de lágrimas por una mala interpretación de la vida que se me presentaba delante de mis defectuosos ojos y que nadie fue capaz de explicarme.
Por el contrario y gracias a alguna profesora aprendí algunos valores y virtudes que podía encontrar a lo largo de la vida, ya que en mi casa nadie supo enseñarme... quizás por eso y en previsión de un desastre pueril, empecé mi rodaje de vida en un colegio con principios y valores.
Sin más preámbulos, esta publicación, va dirigida a cualquier persona que hubiese estudiado en este colegio entre los años 66 a 75 aproximadamente, tampoco he querido buscar precisión en estas fechas.
Mi nombre de guerra para aquellos que me conocisteis y que por aquellas casualidades de la vida leais este escrito, era Mr. Castle un niño con gafas y de lágrima fácil. Si sois capaces de reconocerme y queréis dejar un comentario, no lo dudéis...

