
Siempre mirando fuera y siempre observando y buscando en el exterior sin darnos cuenta que está en nosotros lo que buscamos.
Cuantas religiones se suceden una tras otra buscando lo mismo... buscando a un ser que nos convenza de que estamos en el buen camino, buscando siempre ese premio a pesar de los errores.
No aprenderemos nunca que lo que buscamos fuera, lo tenemos en nosotros mismos. Siempre queriendo indagar en otros Universos sin darnos cuenta que nosotros también formamos parte del Universo. Siempre en busca de Dios cuando nosotros mismos somos parte de él. Siempre en busca de la verdad y la razón... cuando nosotros mismos ya somos la verdad y razón de nuestra existencia.
Los errores se suceden uno trás otro, sencillamente por que un jorobado, no puede ver su joroba si no dispone de un espejo o de alguien que le diga donde falla.
Cada vez cuesta más reconocer que nuestra joroba es más grande que ayer y empieza a pesar más que nunca, y siempre miramos al exterior...
Nada que hacer, nada que decir ante cualquiera que no quiera ver su joroba... solo nos queda esperar que no se detenga a nuestro lado.

Estamos “apañaos” como también tengamos que buscar a dios…
Solo nos faltaba eso…