
Me niego a creer que el destino ya está marcado, que ya tenemos un itinerario escrito en nuestras vidas y que supuestamente alguien o algo maneja nuestras gracias o desgracias.
¿Somos tontos o qué? ¿Acaso somos piedras en un rio esperando que la corriente se nos lleve o cambie de sitio?
Vamos... menuda milonga nos han contado con esto del destino.
La vida está llena de sorpresas, de casualidades, de infortunios y de infinidad de cambios, pero todo ello reunido, lo que hace es ir dando forma y creando el camino que vamos dejando y no el que nos queda por hacer.
Que fácil es echarle la culpa al destino de nuestras desgracias, es una postura muy comoda ¿verdad?. Entiendo que hay desgracias inevitables, pero os garantizo que ni el destino ni nosotros tienen la culpa, por que sencillamente no hay culpables, todo lo que nos pasa forma parte de la vida.
Si tan convencidos estáis de que el destino existe, no voy a ser yo quien os quite esa idea, pero por lo menos, cuando veais venir problemas o desgracias, ponerle solución y no espereis a que ese supuesto destino os haga desgraciados.
A los que creéis en el destino, os digo, que posiblemente haya sido él quien os haya traido a este Blog para leer lo que habéis leido... para que entendáis que el destino no existe.
