
Ante un título como este, Posesión o deseo, quizás nos asalten mil dudas sobre ¿qué escenario sería el adecuado para nosotros?
Ambas opciones presentan unas connotaciones tan distintas y extremas a la vez, que apasionan.
El deseo es la pócima mágica de la felicidad. Pócima que podemos tomar con calma o sin medida, y hacer de ella nuestra forma de vida para que dure mil años. Una gran opción que nos da la vida y que podemos disfrutar de ella tanto como queramos y con la intensidad que deseemos...
El deseo es la silueta de la felicidad, mejor dicho... del prólogo de la misma, un contorno que nos harán vibrar durante todo el tiempo que nosotros queramos que permanezca el deseo vivo y latente.
Sin embargo la posesión, es el punto y final del deseo. Un escenario que en todo momento va a significar pasado. Queramos o no
Una pócima con ingredientes de pretérito perfecto... que por más que la tomemos, nuestras acciones van a mostrar y expresar lo ocurrido en el pasado pero que perduran en el presente.
