
Buscando siempre la diferencia y la distinción, nos empeñamos en encontrar una fragancia o aroma que nos identifique, sin darnos cuenta de que nuestro olfato, hace ya años que encontró eso que ahora buscamos...
Cuantos recuerdos tendríamos y que ricos y variados serían si fueramos capaces de no olvidar todos los aromas que a lo largo de la infancia nos hicieron ser lo que ahora somos... .
Habían unos olores muy especiales y que todavía aún perduran en nuestra memoria olfativa y que reaparecen en cuanto los notamos o hacemos por buscarlos.
Recordais el olor del cedro, sí, si de aquellos lápices que teniamos en el colegio de la marca Staedtler... y de las gomas de borrar de nata, que a todos nos excitaba las papilas gustativas hasta conseguir el orgasmo salival.
También recuerdo un olor muy característico de las peluquerias de hombres... que la mayoría olían a Floid, un after shave muy típico de la época.
Y de la plastilina, ¿qué me decis... a caso no era fantástica?.
Cuantas fragancias de lujo existen en el mundo y no precisamente están a la venta. En nuestra memoria, encontraremos esas fragancias y aromas que nos van a definir como lo que ahora somos...
