
Intentaré no aconsejar ni opinar sobre cual de estas dos opciones podría ser la más acertada, por que seguramente me equivoque de nuevo...
Lo que sí entiendo es que entre ambas podría haber un gran abismo y en según que contextos más.
Bajo mi punto de vista, los consejos siempre denotan o dejan en evidencia que alguno de los contertulios está o presenta desigualdad de condiciones con respecto al otro. Me atrevo a decir que aquel que da consejos deja entrever unas pinceladas de superioridad vomitivas.
Siempre me pareció poco elegante dar consejos, aunque caemos con gran facilidad en esa pedantería. Cuantos cientos y miles de padres con una abrumadora hipocresía han dado consejos a sus hijos. Quizás cuando se dan consejos, no creemos plenamente en lo que decimos.
Sin embargo, que fantástica es la opinión, y con qué naturalidad y personalidad se relatan. Creo que debería ser un género literario con mayúsculas, dado que implica sentimiento, idea y sobre todo RESPETO hacia quien va dirigida. En cierto modo, la opinión denota con inocencia un grado de posesión de la verdad con respecto a unos conocimientos que creemos como verdaderos sin tener garantía de su validez. El mero hecho de creer en lo que decimos, es suficiente.
Si queréis opinar sobre lo que digo, usar el formulario, si queréis dar consejos, este no es el lugar...

Es una de las pocas veces en las que veo a alguien que está de acuerdo conmigo con respecto a los “consejitos”. Están tan bien vistos socialmente…
Un abrazo
Pingback: Opinión sin argumentos | Blog Mipolaris