Durante toda una vida, son muchas las obligaciones que nos rodean y que por motivos históricos, sociales y de costumbre seguimos haciendo. Parece ser, que solo eso NO es suficiente para mantenerse con vida, sino que además nos creamos obligaciones religiosas y morales las cuales, nos condenan por todo.
Si, esa sería la palabra, estamos condenados desde el momento en que topamos con la religión. Un ser supremo parece ser el promotor de esas condenas terroríficas e infinitas.
Desde aquí, queremos condenar a todos los seres supremos, por su falta de paciencia, por su poca benevolencia para con los demás, por su poca tolerancia al error humano y en definitiva por no cumplir todo aquello que nos piden bajo pena del pecado.
¿Somos tontos o qué...?

