En ocasiones con sorpresa, en otras con melancolía, en muchas otras con un toque pueril y otras... quien sabe cuantas sensaciones más... podrían extraernos con personalidad propia y milenaria.
Piezas de altura que dejando pasar el tiempo y con tesón, nos acompañan sin molestar. Piezas que nos indican momentos y que sin duda son capaces de acelerar nuestra vida.
Mecidas por el viento y arropadas por el aire, nos vigilan día y noche para avisarnos de que ya toca...
¿desde cuando no hablais con ellas...?
