Mi anterior post, terminaba así: ... llegando el otoño, llega el descanso y la vida.
Pués va a ser que no, por que en otoño, también hay pánico... si, si y ya sabéis a quien me refiero. A algunos que van con una cestita de mimbre por los campos, cual Pedro en el cuento de Heidi, y si no, esos hombretones que después de haberse zumbado tres o cuatro carajillos y dos barrechas, cogen su escopeta de cartuchos y a derribar todo aquello que se menea...
... y qué me decis de los que embutidos en un traje de polipiel barata y escondidos dentro de un casco de polietileno cogen su Quad y venga... a destrozar senderos y todo aquello que en su época la editorial Alpina nos dedicó con cariño...
... Y qué me decis de mis queridos madroños, esparragos trigueros, frambuesas, moras, fresas y todo aquello que coloreado puede llevarse a la boca...
Esperemos que el invierno traiga la paz... ya os lo contaré.

