Me da la impresión de que por naturaleza detestamos aquello que no nos gusta, y en primer término aquello que nos desagrada visualmente. Por otro lado somos capaces de reconocer lo que es análogo a nosotros
Una imágen de algo que no reconocemos o no tiene similitud visual a lo que por repetición estamos acostumbrados, nos llama la atención y cuando menos nos asombra la diferencia.
Si todos fuesemos sin piel en todo nuestro cuerpo, no sabriamos distinguir las razas que en la actualidad tenemos catalogadas. Es por lo que algo tan sencillo como la piel nos identifica, nos da personalidad, nos hace sentir y hace que nuestra mente actúe de una forma positiva o negativa ante un ser humano.
Con esta reflexión, quiero demostraros, que a veces las cosas tienen más importancia que la que en un primer análisis se le asigna...

