No obstante y a pesar de que todo tiene un principio y un final, no vamos a dejar de comer.
En ocasiones los placeres de la vida podemos encontrarlos donde menos nos los podemos imaginar, ... en un viaje, en el trabajo, en la calle y por supuesto en nuestra casa... Ayer sábado, me encontré con la familia y por supuesto con una zarzuela de pescado y marisco que quitaba el sentido al más "pintao"...
No hay nada como tener una gran cocinera en casa... Mi fantástica Irene...

