La religión más conocida y de mayor negocio económico de la zona occidental, fue engendrada en lugares donde lo que podríamos considerar hoy día el mundo animal escaseaba, al igual que escaseaban ciertas comodidades materiales e intelectuales para una vida acorde y con disposición a fabular.
A pesar de todas esa incomodidades, existía algo que hoy carecemos de ello, el tiempo.
La religion de la que os hablo, se olvidó en gran medida de los seres más bondadosos, amables y honestos que rodean este ilustre planeta, Los Animales.
Se olvidaron en su famoso decálogo del bien y el mal una mínima mención o apartado a las consideradas por ellos criaturas de Dios creando un vacio espiritual hacia un grupo de seres vivos y promoviendo así una gran diferencia entre animal y ser humano. Afortunadamente en otras religiones de la zona Oriental, no se olvidaron de estos fantásticos seres.

