El equilibrio justo entre lo que queremos y nos dan, a veces es difícil encontrarlo.
Cuando queremos contratar un seguro del hogar, nuestro deseo es que si nos pasa algo, NO queremos que nos paguen un piso nuevo y en la Avenida Pearson de Pedralbes, solo pedimos que nos paguen los daños que se han producido y que están claramente especificados en la póliza, ¿verdad?
La mayoría de seguros del hogar, ya tienen sus fórmulas mágicas para evitar a toda costa pagar nada, bien sea por depreciación del producto dañado o bien por falta de mantenimiento de "Vaya Usted a saber que cañería".
En definitiva, contratar un seguro del hogar es pagar por encomendarse a algún Santo para que no ocurra nada. (Y eso que decían que rezar era gratis)
