
Cualquier cuerpo sometido a una rotación rápida, tienen tendencia a mantener la orientación en el espacio.
Si a una peonza le aplicamos una fuerza giratoria contínua, tendremos que dicha peonza podrá mantenerse con una orientación igual a la inicial y sin modificar su tendencia a la caida.
En nuestro planeta, ocurre igual gracias a la inercia inicial giroscópica de la tierra. Ésta mantiene la misma orientación igual a la inicial... lo que quiere decir, que continuamos estando en el mismo lugar y con la misma orientación en el espacio, que hace un millón de años y más.
