La decepción: Éste es un lexema que enmascara algo más... Si hablásemos con un lenguaje menos poético, diriamos que nos han engañado, así, tal cual. Posiblemente, no haya sido a conciencia, pero nos han engañado.
Cuando usamos este termino, solemos cargar el peso de la culpa en nosotros los decepcionados y no en el decepcionador.
Lógicamente si hay un decepcionado, tiene que haber un decepcionador, además y no debemos olvidar, que en muchas ocasiones existen los colaboradores de los decepcionadores, que son aquellos que alimentan de forma desmesurada a que nuestra decepción sea mayor.
En definitiva la decepción no es más que una idealización de bonitas ideas propias que han sido alimentadas de una forma errónea por terceros.
