Si, la naturaleza es una trampa, y la vida es producto de esas trampas.
Posiblemente todo sea una trampa. Si os fijáis bien, la procreación no es algo natural que nosotros elegimos, es una de las mil trampas que la naturaleza nos tiende para la continuidad de la especie. El cuerpo de la mujer o el del hombre, y según a que edades es una trampa, es una fantástica golosina que nadie es capaz de despreciar y que nadie escapa al deleite y culminación de esa engañosa unión.
Todo es una fantástica trampa... y es inevitable no caer en ellas.
