Como decía Don Emilio Calatayud en otro contexto, hemos perdido los papeles... ahora y según las corrientes evolutivas, psicológico-pedagógicas y sociales le ponemos el apellido "de género" a un tipo de violencia que en definitiva no deja de ser violencia.
Hacemos actos con toda la pompa que nos da la gana para manifestar nuestra repulsa contra esa violencia, montamos asociaciones y grupitos para sentirnos más unidos con ese apellido.
Hemos perdido los papeles... La violencia es la violencia y me parece exagerado darle más importancia a la violencia con apellido que sin él.
¿algo que decir?