Podríamos decir que es un concepto de estilo vacacional que ha vuelto a nacer y que al parecer sus raíces se arrelan en nuestra filosofía de vida estival. Consiste en recuperar la calma y dejar de lado el stress, por tanto a la hora de elegir un destino para nuestras esperadas vacaciones, procurar que sea viable su visita, sin marcarnos metas y dejar paso a la vida, a la improvisación, al placer de estar y por supuesto al placer de disfrutar del lugar en toda su dimensión. Recuperemos el oído de la vida y escuchemos a las golondrinas allá donde estemos, por que si no lo recordabais ellas, cada verano vienen a visitarnos. Felices vacaciones
