Nuestro Carnet de socio

A veces parece que cuando hablamos de la familia, hablásemos de nuestro carnet de socio, con derecho "a" y obligaciones "de". Cuanta hipocresía y cuanta tontería nos envuelve a todos. Pues no sería mejor sentirse libre de ese tipo de ataduras y ser más equilibrado a la hora de pensar y actuar sobre cualquier homínido andante.

No sería más justo y mejor para nuestra salud mental proceder ante los seres supuestamente más queridos de una manera noble y sin hipocresía. Si no me caes bien o tu carácter me repatea los hígados, por qué tengo que verte en Navidades o fiestas de guardar, la mayoría de ellas inoportunas.

Pues no, seguimos viéndonos aunque nos pese. Que asco verdad. Y ya si hablamos del otro tipo de carnet, el carnet de la familia política, ya es para cagarse.