Cuantas veces nos hemos preguntado si vale la pena hacer las cosas, una, dos o mil veces. Quizás es la primera vez que nos planteamos esta pregunta ¿vale la pena hacer las cosas, vivir, sentir, defender, ...?
Posiblemente, no haya una respuesta muy clara y menos hoy, que todo es cuestionable y discutible. Dejando de lado las cuestiones y las discusiones, intentaremos darle un sentido a la pregunta que quizás nos atormente en algunas ocasiones. La lógica terrenal, nos diría que no vale la pena hacer nada, que todo es en balde y que la mayoría de las veces irreconocibles nuestros actos; y digo esto por que quien reconoce la valía de las cosas es otro ser humano ajeno a nosotros, a nuestro pensar, a nuestro sacrificio... ese es el grave error de la lógica terrenal, que siempre esperamos la recompensa o valía desde fuera.
Lo que realmente vale la pena, es creer en nosotros y en lo que hacemos. Cuando creamos que hacer las cosas vale la pena para nosotros, por que así lo sentimos, por que así lo pensamos, por que así somos, empezaremos a darle un sentido a nuestra vida y por supuesto a iniciar el largo camino de la propia vida ... intentando por lo menos ser fieles a nosotros y a nuestras creencias.